dimecres, 25 de novembre del 2009

¿Y si Holden se encontrara con Frank Iero?

Mi situación era absurda. Estaba en el salón del hotel. De pronto entro por la puerta un tío que parecía un “vagabundo-pijo-sucio-y-Rude”. Vestía unos pantalones totalmente rotos, una camisa gris con la maldita cara de un político y llevaba tatuajes por todas partes de su cuerpo, sin contar los piercing. Los pelos los tenían cortados de una forma que le quedaba una cresta colorida con rubio fuerte i púrpuras claros y a sus espaldas llevaba la funda de una guitarra.
El camarero lo llevo a la mesa del lado, a pesar de que las mesas estaban vacías. Parecía que nos ponían en diferentes secciones sin marcar del local, según nuestro aspecto. ¿Saben que les quiero decir? Usted que lleva unos zapatos bonitos, delante a la derecha. Usted que lleva un jersey feo, atrás a la izquierda. Que falsos. El tío dejo reposar su guitarra al lado derecho de su mesa y se sentó de una forma brusca, con la espalda torcida y las piernas abiertas, en la silla. Lo miré fijamente mientras fumaba otro cigarro. Las chicas de antes me aburrían. El también se estaba fumando uno, el camarero paró delante de él.

- ¿Que desea señor?
- Una cerveza.
- ¿Quantos años tiene usted?
- Veinticinco.

El camarero se fue y en poco tiempo le llevo el pedido. Entonces se acerco a mí y me pregunto que deseaba para beber.

- Un Whisky con soda, por favor.
- ¿Edad? -. Uy.
- Veintidós.
- ¿Tiene usted algún carnet para demostrarlo, señor?-. Que le hacía pensar en el camarero que él pijo tenía veinticinco y yo no…
- Da igual, una coca cola.

El camarero se dio la vuelta y se largo. Entonces lo vi. Vi a este maldito hijo de puta riéndose como un loco. Se iba hasta a caer de la silla. Me levante de golpe y con grandes zancadas me dirigí directamente a él. Iba a cantarle las cuarenta y a romperle la cara. Jo, la idea me asustaba un poco.

- ¡Quiero parado, que la vida es bella y eso no vale la pena!
- ¡¿Es que eres un poeta o algo así, joder?!-. Y con la risa aun en la boca, indico con un dedo la guitarra. Dios mío, que cara. Pero la verdad es que me alegre oírle decir eso. Tenía bastante miedo que tuviera la tercera pelea de mi vida en la misma noche que la segunda.

- ¿Cómo te llamas, pelirrojo?-. ¿Pelirrojo? ¿Pero que se creía ese maldito?
- Jimmy-. No me aparecía decir mi verdadero nombre.
- Yo Gerard.
- Bien.
- ¡Jajajaja, te lo creíste! Soy Frank, ahora vuelve a decir tu nombre… No, no me mal interpretes, quiero decir TÚ nombre…-. Uff… Era listo.
-Holden.
-Así me gusta ¿Sabes? Me caes bien-. Si, pues tú no-. ¿Quieres de mi cerveza?
-No, gracias-. ¿Cerveza de un pijo? ¡Ja! Ni en sueños, pero inevitablemente acerque la mano y tomé un trago.

Frank me estaba mirando como si tuviera monos en la cara. Parecía que fuera la primera vez que conocía a alguien.

-Aun vas al instituto, ¿verdad?
- En Pencey.
- ¡Carai! Yo también fui a ese. El del caballo que nunca existió… Empecé a estudiar literatura por un amigo.
- ¿Gerard?
- ¡Muy bien! Aprendes rápido, ¿eh?

Aún lo miraba. Ahora él estaba con la cara sonriente. No parecía un mal tipo, al contrario.

- ¿No crees que todos los de allí son unos malditos?-. Le pregunte.
- Si, pero los tienes que aguantar aunque solo sean unos falsos, esperar a graduarte o que te expulsen. Entonces te vas y te olvidas.
- Eso es lo quiero decir yo ¿Por qué tan pocos lo comprenden?
- Ya ves. Por cierto, ¿no se terminan las vacaciones de Pensey el miércoles?

Tocado y hundido.

Un sueño

Sensación de vacío. Al principio, noté como mi cuerpo su hundía en un mar calido. Entonces las mantas, se estrechaban más encima de mi cuerpo nudo. Sin darme cuenta, mis ojos vieron una especie de niebla, que empezó a poseer calor. Formas. Lo que antes era un horror, ahora obtenía forma nítida. Estaba sentado en la silla del campus, hablando con Ackley. Me asusté. ¿Habría vuelto a Pencey inconcientemente? Imposible, Ackley andaba con buen olor y los dientes limpios. La citación me parecía tan absurda, que de repente, salté por la ventana.

Ni estaba muerto, ni despierto. Estaba dentro del taxi del hombre que ni hablaba, pero a mi lado si que había alguien que hablaba, aunque ni abriese la boca. Era la prostituta Sunny que me decía “no tengo toda la noche”. Cerré los ojos muy fuertes y cuando los abrí de nuevo estaba con D.B., su exnovia, el marino y Allie, mi hermano muerto. Nos encontrábamos en el Ernie’s bebiendo cubatas, incluso yo y Allie. Me disculpé y me fui al baño. Allí dentro me fumé 5 cigarrillos a la vez, hasta que oí llorar a alguien. Era Jane. Pero al momento de verla se me apareció la imagen de ella con Stradlater en el coche del entrenador. Jo, como me hubiera gustado partirle la mandíbula mientras se estaban besando…

Aunque me hacía daño pensar-lo la abracé y le susurre que llorara. Me volvía loco la idea. De pronto, un camarero abrió la puerta de golpe, tiró a un lado las cosas que había encima de la plata y me la planto en medio de la cara. Me desperté hambriento.

Mil palabras, una imagen.

Phoebe, sus tres cartones de cigarros, la gorra de caza roja que compro en Nueva York, la libreta donde apunto lo que le ocurrió en Navidad, el dinero que nunca terminaba, las maletas que guardó durante horas en la taquilla de la estación de tren, el vinilo que le quería regalar a Phoebe pero que se rompió…

dimarts, 24 de novembre del 2009

¿Por qué he escogido este libro?

-Os dejo el documento de los libros optativos en la aula virtual y escogéis el libro que más os gusté.

-¿Qué libro leerás, Rosa?

Esta era la pregunta que justo me estaba haciendo dentro de mi cabeza. ¿Uno fantástico? NAAA… ya veía bastantes monstruos a las películas. ¿Miedo? ¿Y que conseguiría? ¿No poder dormir durante la noche? Lo tenía claro: REALISMO.

Pensé que con eso no seria difícil encontrar un libro, pero en realidad, no lo fue, uno hablaba sobre los nazis, otro de unos amigos que se mataban unos a los otros a cuchilladas (¿Qué tiene de real eso?) y las pasiones que había entre dos jóvenes enamorados… No le encontraba, no le encontraba. Me temía que tuviera de volver a leer algún libro aburrido.

Estaba buscando resúmenes de los libros realistas y… ¿Qué? ¿Hiperactivo? ¿Rebelde? ¿Opinión mala del mundo? ¿Pero que tipo de libro era este? Fácil respuesta: ¡EL MIO!
Lo tenia que leer sea como sea y ahora esta en mis manos para poder acompañar a su protagonista Holden; El guardián entre el centeno.