El camarero lo llevo a la mesa del lado, a pesar de que las mesas estaban vacías. Parecía que nos ponían en diferentes secciones sin marcar del local, según nuestro aspecto. ¿Saben que les quiero decir? Usted que lleva unos zapatos bonitos, delante a la derecha. Usted que lleva un jersey feo, atrás a la izquierda. Que falsos. El tío dejo reposar su guitarra al lado derecho de su mesa y se sentó de una forma brusca, con la espalda torcida y las piernas abiertas, en la silla. Lo miré fijamente mientras fumaba otro cigarro. Las chicas de antes me aburrían. El también se estaba fumando uno, el camarero paró delante de él.
- ¿Que desea señor?
- Una cerveza.
- ¿Quantos años tiene usted?
- Veinticinco.
El camarero se fue y en poco tiempo le llevo el pedido. Entonces se acerco a mí y me pregunto que deseaba para beber.
- Un Whisky con soda, por favor.
- ¿Edad? -. Uy.
- Veintidós.
- ¿Tiene usted algún carnet para demostrarlo, señor?-. Que le hacía pensar en el camarero que él pijo tenía veinticinco y yo no…
- Da igual, una coca cola.
El camarero se dio la vuelta y se largo. Entonces lo vi. Vi a este maldito hijo de puta riéndose como un loco. Se iba hasta a caer de la silla. Me levante de golpe y con grandes zancadas me dirigí directamente a él. Iba a cantarle las cuarenta y a romperle la cara. Jo, la idea me asustaba un poco.
- ¡Quiero parado, que la vida es bella y eso no vale la pena!
- ¡¿Es que eres un poeta o algo así, joder?!-. Y con la risa aun en la boca, indico con un dedo la guitarra. Dios mío, que cara. Pero la verdad es que me alegre oírle decir eso. Tenía bastante miedo que tuviera la tercera pelea de mi vida en la misma noche que la segunda.
- ¿Cómo te llamas, pelirrojo?-. ¿Pelirrojo? ¿Pero que se creía ese maldito?
- Jimmy-. No me aparecía decir mi verdadero nombre.
- Yo Gerard.
- Bien.

- ¡Jajajaja, te lo creíste! Soy Frank, ahora vuelve a decir tu nombre… No, no me mal interpretes, quiero decir TÚ nombre…-. Uff… Era listo.
-Holden.
-Así me gusta ¿Sabes? Me caes bien-. Si, pues tú no-. ¿Quieres de mi cerveza?
-No, gracias-. ¿Cerveza de un pijo? ¡Ja! Ni en sueños, pero inevitablemente acerque la mano y tomé un trago.
Frank me estaba mirando como si tuviera monos en la cara. Parecía que fuera la primera vez que conocía a alguien.
-Aun vas al instituto, ¿verdad?
- En Pencey.
- ¡Carai! Yo también fui a ese. El del caballo que nunca existió… Empecé a estudiar literatura por un amigo.
- ¿Gerard?
- ¡Muy bien! Aprendes rápido, ¿eh?
Aún lo miraba. Ahora él estaba con la cara sonriente. No parecía un mal tipo, al contrario.
- ¿No crees que todos los de allí son unos malditos?-. Le pregunte.
- Si, pero los tienes que aguantar aunque solo sean unos falsos, esperar a graduarte o que te expulsen. Entonces te vas y te olvidas.
- Eso es lo quiero decir yo ¿Por qué tan pocos lo comprenden?
- Ya ves. Por cierto, ¿no se terminan las vacaciones de Pensey el miércoles?
Tocado y hundido.


+arale+.+D.jpg)
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada