dimecres, 2 de desembre del 2009

¿Que pasaría si mi personaje saliera del libro?

De pronto cuando salía del baño, me desmaye. Cuando volví a despertarme, me fui, así a casa, ya se me había pasado la hebra bastante. Tenía ganas de ver a Phoebe. Bajé por las escaleras para no encontrarme con el chico del ascensor. Jo, me quedaba sin aliento, casi corría. Cuando llegué a fuera, respire hondo y me encendí un cigarrillo. Por mi sorpresa las calles estaban medio llenas. La gente iba de una forma muy rara. Vi a una chica con los pantalones bajados hasta el culo, un peinado estrambótico y llevaba la camisa de un modo que solo le tapaba el pecho. Montones de personas iban más o menos igual. Su maquillaje era muy llamativo y los hombres iban vestidos con camisas muy estrechas y con nombres raros como “Nike” imprimados en las camisas. Parecía que todo el mundo llevase los mismos zapatos o botines. Empezaba a pensar que me había despertado en otro hotel, pero era como imposible, la calle era la misma que siempre, pero algunas cafetería i tiendas estaban cambiadas de nombres, incluso de productos. Había tiendas de una cosa llamada “informática” por muchos lados. Mire dentro una tienda i vi montones de televisores, pero no como los nuestros. Parecían una lámina de papel, eran cien veces más grande y emitían color. ¿Dónde me encontraba?Decidí ir al central Park. Si las calles eran iguales, el parque en teoría también debía ser allí. Antes compre tabaco en un bar. En la barra había muchos hombres hablando de sus mujeres, de sus trabajos i sobre la rutina de cada día y más que alguna anécdota. Cuando fui a comprar tabaco y le pedí que me diera tabaco, se quedo perplejo y entonces me dijo que debía ir a la maquina. ¿Maquina? Me señalo una caja gigante, y empecé a mirármelo intentado descubrir como funcionaba. Al cabo de media hora, suspiro y me enseño como funcionaba. Que raro era. Compre dos paquetes y me fui al central Park. Ya eran las diez de la mañana, y estaba completamente desorientado. Lo único familiar eran los niños con los patines, pero no, los patines también eran raros. De pronto en mi banco se sentaron unos chavales de mi edad, con una guitarra y tabaco. Hicieron una media circunferencia y al medio se coloco el chico de la guitarra. Su cara era larga. No llevaba flequillo pero si el pelo largo. Sus ojos grandes aprecian hundidos y rodeados por ojeras, como si no hubiese dormido en mil años. La nariz era pequeña y recta, y sus labios gruesos y secos. Empezó a hacer un acorde, como para hacerse el interesante. Se en retiro uno pelo que le iba ido a la cara y en hacerlo me vio y me pidió que me sentara con ellos. Acepté, ¿que podía hacer si no? Su ropa era la más normal que había visto hasta el momento, y esto me transmitía confianza. El guitarrista llevaba una camisa de felpa y por debajo una camisa blanca, con unos pantalones rotos y unas botas medio rotas. Los otros se parecían a eso. Había hasta uno que llevaba una jaket casi idéntico al mío. Empezaron a hablar conmigo sobre mi edad y todo eso… Me dijeron que ellos eran más o menos de esa edad y entonces se me ocurrí decir una pregunta entupida “en que año estamos?” “Vaya pregunta tío, estamos en el 2009!”. Entonces les conté mi situación, pero no les dije que era del siglo pasado, solo les conté que no podía volver a casa por que me habían expulsado. Y a partir de aquel día viví con ellos en un piso medio abierto al mundo.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada